Parece ser que nadie escarmienta en cabeza ajena. Se le ha reprochado continuamente al PP su carencia de ideas y su seguidismo de las del PSOE, aunque las que lance este partido sean verdaderos disparates. Y en esto de que el partido de la oposición sigua la senda, por imitación del socialista, se ha vuelto a ver en las declaraciones de Gustavo de Arístegui, portavoz del PP en la Comisión de Exteriores del congreso, dando una opinión positiva de la Alianza de Civilizaciones ya que, según él, “esta ha evolucionado en positivo”.
Cuando hay quien piensa que algún pacto oculto entre los dos grandes partidos con tintes masónicos parece ser que no va descaminado. A la larga el PP acaba apoyando las ideas del PSOE en muchos temas. Mal y tarde es la política de un partido sin personalidad y sin ideas, condenando a su papel de segundón por mor de una cantera de mediocres, aupados al poder merced a una serie de congresos chapuceros en el que se premian a los sumisos y a los pelotas en lugar de a los mas eficientes. Esto es el llamado centrismo.
La Alianza de Civilizaciones es uno mas de los disparates de Zapatero, algo que solo se queda en la frase y que nada tiene de fondo como aquel plan “AGUA” que pretendía llenar de desaladoras el Levante. De hecho cuando se anunció no había ningún desarrollo hecho sobre el tema. Era un eslogan electoral. Si lo pensamos bien no necesitamos una alianza de estas. El mundo occidental cristiano no tiene ningún problema de relación con la cultura judía, la hindú, la japonesa o la aymara, que son muy respetables. El problema es que tenemos un terrorismo que practica una facción del Islam, anclada en la Edad Media y que pretende aplicar las escrituras del Corán según la interpretación que se hacía en aquella época. Dejemos pues a las demás culturas tranquilas y ataquemos el verdadero mal.
Pues cójase el toro por los cuernos y combátase esa aberración, además de apoyar a todos los musulmanes de buena fe que no pretenden sembrar Occidente de bombas. Y dejen de apoyar las tonterías de la izquierda.
Blanco y en botella, Arístegui



