Con todo esto en la agenda de la actualidad, es interesante ver como el Gobierno de nuestro rojo Presidente, y a sus propias adjetivaciones sobre sí mismo nos ceñimos, aplica una serie de soluciones que no se entienden si realmente buscan salir de la crisis. Algunos creen que, el "pobrecito" no sabe hacer algo mejor y ha llegado hasta donde puede llegar. Pero la mayoría de la gente ignora la teoría marxista, la roja, la bolchevique, la que conocemos del Ayuntamiento de Sevilla, afirma que los momentos de Crisis son los mejores para efectuar los cambios Revolucionarios de los modelos de producción del Capitalismo a los del Socialismo. Si accedieran ustedes a la información que hay en diversos medios de comunicación, se darán cuenta de esto y mucho más.
No podemos afirmar que el Gobierno en pleno esté por esta labor de implantar un Sistema Socialista, aunque sobre el Presidente que sufrimos déjenme que albergue mis razonables dudas, pero de que hay otros poderes que están interesados en cambios de calado, de eso no hay que dudar mucho. Se puede afirmar con total rotundidad.
Puede parecer baladí, pero en el Tribunal Consitucional hay determinada cuestión que puede cambiar los fundamentos de la Constitución de 1978, ésa emanada de un consenso entre todos, en la que ninguno ganó y todos renunciamos a algo, pero con la que todos convivimos. La resolución que vaya a tomarse parte viciada desde su origen, puesto que a la vista está que el "tempo" de la misma no ha dependido de asuntos internos propios al funcionamiento del propio TC, sino que viene presionada, alterada y modificada desde otras instancias. Y es que cuando se hace dejación de responasbilidad, y la Justicia siempre tiene obligación de celeridad, se corrompe el funcionamiento y los resultados de las instituciones no son positivos. Tenemos crisis política servida para rato.
Por si todo lo anterior fuera poco, lo económico y lo político, algunos se esfuerzan en crear tensiones sociales. Las posturas del Gobierno en temas en los que incluso su propio soporte electoral no está conforme -véase el aborto y otros temas semejantes- tienen como consecuencia la desestabilización social y la creación de tensiones artificiales que se superponen a las anteriormente citadas.
En definitiva, podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que tenemos unos gobernantes a los que les gusta atizar el avispero social, no dudando en afirmar cosas como "Es que si no, la gente..." que ya dijera uno de ellos frente a un periodista de su cuerda.
¿Y todo eso para? Pues bien sencillo. En una Democracia existe una institución cuya misión es sacar las vergüenzas del Gobierno a la luz e informar de ello a la ciudadanía. Tamibén existe un llamado Poder cuya función es la misma. Pero hete aquí que en nuestro país -nuestra nación, aunque hoy sea complicado mencionar tal palabra sin crear confusión al ser algo discutido y discutible- ni Oposición ni Prensa están por la labor de señalar todos estos desmanes y dislates que se comenten todos los días. Esto hace que pueda surgir una figura que, en base a talantes y no a realidades, en base a palabras y no ha acciones, y en base a promesas y no a hechos, pueda erigirse como próximo salvador de la situación, pero siempre llevando a cabo sus planes de próximas crisis, económicas, políticas y sociales, aunque éstas, como no puede ser de otra forma, no aparezcan en sus programas electorales.
Así, mientras tengamos unos medios de comunicación completamente controlados por el Ejecutivo, y una Oposición de perfil bajo, el Gobierno podrá manejar a su antojo y presentarse indefinidamente, puesto que, a fin de cuentas, nadie deja sus vergüenzas encima de una mesa.
Ya les digo, "es que si no, la gente...".










