jueves, 13 de febrero de 2014

“Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora” (Mateo 25:13)


 
Yo llevo años en política y veo que el mayor peligro de un partido es el riesgo a una deriva autoritaria.

Se habla mucho de democracia, la verdadera, la de un hombre un voto, pero en muchos lugares esta democracia se prostituye por  el invento electoral de los delegados o compromisarios que son  elegidos por circunscripciones usando métodos mafiosos como el anunciarlas donde nadie las ve, presionar a los votantes o al candidato alternativo,  anular votos, duplicar avales para que sean nulos, etc.

De esta manera dos personas de medio pelo han sido nombrados candidatos de los partidos más votados en nuestra tierra para gobernarla  y uno de ellos lo hace ya. Y un personaje que ha traicionado a su votantes en toda España.

Todo esto es una burla del artículo 6 de nuestra Constitución que obliga a la democracia interna en los partidos y que en muchos casos no se cumple.

Hubo un partido, casi extinto ya, de un banquero que montaba los congresos en Madrid y no permitía el voto por correo para que ganaran los suyos. Y cuando se le rebeló la tropa empezó a nombrar a dedo.

Empezamos la andadura de VOX. Habrá corrientes internas y eso es admisible e incluso positivo. Pero debemos crear un partido democrático donde los cargos se voten por sufragio universal y las personas elegidas sean apoyadas por todos. Y los no elegidos cuenten con nuestra simpatía porque tuvieron el valor de presentarse.

Si superamos estos escollos iremos en la buena dirección pero  Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora” (Mateo 25:13), cuando se intente el riesgo de una involución democrática